Historia

EPOCA PRE-INCA.- Se  considera, que la zona de Mala tiene su origen en la época Pre-Incaica de  la Historia del Perú. Existen diversos indicios que permiten deducir la antigüedad de esta población. Estos son, por ejemplo, la proximidad  del poblado de Chilca, donde el Arqueólogo Federico Engels ubicó restos humanos a los que atribuyó una antigüedad de 8,000 años, que corresponde a la segunda etapa de la evolución del hombre primitivo en el Perú, llamada  época de los horticultores semi-nómades.         En su “Cronología Histórica de Mala”, Ronald Zavala manifiesta que, según investigaciones  arqueológicas recientes realizadas por Carlos Williams y Manuel Merino, se demostraría la existencia milenaria del hombre en la zona de Mala. .Existen, en todo el valle, 162 restos arqueológicos, siendo uno de los más importantes, el complejo ceremonial de “El Salitre.”·         Recientemente, la Arqueóloga Carmen Gabe Benoki, realizó estudios en el  Sector “C” del sitio arqueológico denominado Cerro Salazar de Mala. Entre sus conclusiones  sostiene: “La cerámica  del Cerro Salazar, por su abundancia y variedad, corresponde a distintos períodos de desarrollo de las sociedades, iniciándose desde el Período Intermedio Temprano hasta finales del Período Intermedio Tardío”. (“Investigaciones Arqueológicas en el Cerro Salazar-Mala”- Octubre-2000.- Pag. 51.- Carmen Gabe Benoki”).          En el llamado Horizonte Intermedio o Wari Tiahuanaco, la zona de Mala, recibió la influencia de estas Culturas Aymaras, a través del Reyno Regional ICHMA (Pachacamac), que tuvo su sede en la desembocadura del río Lurín. Este Reino Regional Cultista, fue el medio, a través del cual, el Imperio Wari, ejerció autoridad y control, sobre áreas que abarcan el río Chillón, cuenca del río Mala y Sierra de Huarochirí.         Precisamente, el nombre de Malla o Mallac, como inicialmente es el  nombre dado y mencionado en la Crónica de Gracilazo, es una voz de origen Aymara que significa,”persona pálida o de color marchitado”, que pudo corresponder  a una característica antropológica de los pobladores de esta región.         Los Incas, al conquistar el Reyno de ICHMA, le cambiaron el nombre por el de Pachacamac, que desde entonces se convirtió en un importante centro religioso-ceremonial integrándolo incluso como una deidad Inca. Según la mitología, Pachacámac tuvo tres hijos, el  primero vivía en Andahuaylas, el segundo en Chincha y el tercero en Mala; esto representaba la tutela de Pachacamac sobre  nuestro valle. En este período las ruinas de “El Salitre” sirvieron de centro ceremonial del valle de Mala.